sábado, 29 de agosto de 2015

Si la vida te susurra "e x p l o t a"...

...házle caso. POR FAVOR.


Muy bien, como aconseja la sabiduría popular, partamos por el principio.
O el principio falso, según yo. Pero, ya, démosle.

Estado físico - mental , última actualización 01/12/2014 DEPLORABLE.
Hambre: infinita.
Sed: abismante.
Orina: sólo puedo decir que tenía un mapa mental de todos los baños públicos de Santiago.
Visión: niebla matutina , nublado, chubascos a media tarde, luego un sol espeluznante y una larga oscuridad.
Otros: Estreñimiento imperturbable. Diarrea una vez cada dos semanas. Deshidratación. Intoxicación con agua. Vómitos recurrentes. Insomnio , a veces. Cansancio nivel Kaiosama, siempre. Temperatura corporal, me la suda, literalmente.
Otros pt 2 : estrés, tristeza, conflictos sin resolver.


Luego de vomitar todos los días durante una semana, y casi morir en una calle del centro de Santiago -el calor era insoportable y por mi trabajo yo debía caminar todo el tiempo- , decidí ir a un médico general. Le hablé de que no soportaba la deshidratación y la doctora me dio órdenes para todos los exámenes del universo porque lo primordial era descartar la diabetes. . Cuando me tomaron una muestra de sangre para medir la glicemia , la enfermera me miró impaktrueno , murmuró una cifra y se puso a conversar airadamente con otra enfermera. Me dijo que no podía realizar la curva de glucosa porque podía morirme y blah blah, chácharas que no entendí. Al final , me devolvieron el dinero de ese examen y dejé pendiente otro. Ese "otro" consistía en depositar toda la orina de tu jornada en una botella y yo llené 3. Tres. T R E S . La enfermera que recibió mis tres litros también quedó impaktrueno, disimuló con la feroz poker face y se fue como pudo, cargando mis orines ambarinos. Un par de días después, me entregaron los exámenes con cara de "pobrecita". No entendía nada. Ubiqué a la Ale, mi enfermera de cabecera - y uno de los personajes importantes de esta historia, pronto les facilitaré su ficha técnica - y le señalé los valores de mi glucosa en sangre (sobre 400), orina (1000, con cetonas, qué rayos son las cetonas) y niveles de colesterol (tan altos como el Costanera Center). DIABETES, fue todo lo que dijo. Recuerdo que era un día soleado. Yo estaba en mi hora de colación. Fui a un supermercado cercano, compré una botella de Coca-Cola, y la bebí leeeeentamente. "Si esto es diabetes, this will be the last Coca-Cola que beberé in my entire life." (Me cuesta no pensar en spanglish.)

A partir de ese instante inmóvil en el tiempo, muchos otros instantes surgieron , ruidosos, caóticos, tan rápidos que no asimilé nada. Sólo le dije "bueno" a todo y actué, aguantando la respiración.

Esto es diabetes, dijo mi madre. Bueno.
Hay que llevarle los exámenes a la doctora. Bueno.
Esto es diabetes, dijo la doctora. Bueno.
Seguramente es tipo 1, pero yo no puedo diagnosticarla. Eso debe hacerlo un diabetólogo. Bueno.
Hágase estos exámenes de anticuerpos y luego diríjase a tal parte, llame a esta otra doctora. Bueno.
Debe inyectarse insulina. Bueno.
Compre tal y jeringas tal. Vaya donde la enfermera para que la eduque en insulinoterapia. Bueno.
Lávese las manos. Levántese la polera, la jeringa va así. Pínchese de tal manera. Eso, eso. Está muy bien. No duele,  Bueno.
¿Cuánto es? $30.000 en total. Sin contar la máquina para medir glucosa, tiras reactivas, lancetas, y qué se yo cuanta otra cosa de nombre raro. Bueno.
Esto es diabetes, dijo todo el mundo, Bueno.

Bueno.

Esperen. -Solté un vapor por la nariz-
¿Por qué?
No, en serio. ¿Por qué?

ANTECEDENTES FAMILIARES ANTES DE DICIEMBRE DEL 2014:
Madre con diabetes gestacional.

ANTECEDENTES FAMILIARES DESPUÉS DE DICIEMBRE DEL 2014:
Madre con diabetes gestacional
YYYYYYYYYYYYYY
abuelo paterno desconocido diabético tipo 1.

Qué larga historia ésa, pero en fin. Tengo un abuelo que, sin saber de mi existencia, me regaló desinteresadamente una condición que tendré que llevar como bandera flameando al viento durante toda mi vida. Si no me hubiese enterado de ese detalle, tal vez seguiría dando botes de pelota desinflada. Me habrían diagnosticado mal, probablemente como tipo 2 y eso sería todo, muchas gracias. Menos mal que la vida se empeña en abrirme los ojos. MENOS MAL. No me quedó otra que mantenerlos abiertos y moverme rápido y con sigilo, como un gato ninja sobre los tejados. Digo que no me quedó otra porque en esos momentos de verdad sentí que no tenía opción. Mi confusión era una grandísima hija de puta. Soy una mujer organizada, voluntariosa, atinada. Pero mi cabeza era una paila de huevos revueltos con jamón y tomate. Y no había pan. Ni té. Qué irritante. No debía estresarme y llorar de desesperación, pero lo hice. Me estresé y lloré, y luego seguí como un androide hasta que unos meses después apagué el automático y percibí que todo (me) dolía profundamente. Solté - por fin - el aire que estaba aguantando en los pulmones. Y mientras me preguntaba ¿QUÉ MIERDA ES LA DIABETES?, me caí.

Auch. 

sábado, 22 de agosto de 2015

Una breve introducción :

Todos los fines de semanas, incluyendo -a veces- los días viernes, me encierro en mi departamento a descansar. Duermo, leo, escribo, veo películas, bailo, canto, río a carcajadas, y por sobre todo, derramo una buena cantidad de lágrimas. Esta costumbre la adquirí hace un par de meses atrás, y me ha servido bastante para enfrentar el resto de los días de la semana.

Hace ocho meses que fui diagnosticada con diabetes tipo 1, y sólo hace un par de meses asumí lo que eso significaba. Ojalá pudiese afirmar que, por fin encontré el camino hacia la aceptación, pero no es tan simple. Muchos me dirán: pero oh, qué valiente, y otros tantos : para de alumbrarte, si no es tan terrible, hay peores cosas en el mundo, al menos estás viva. La mera verdad , mis pinches cabrones: no me interesan los comentarios halagüeños, ni la mierda cínica disfrazada de autoayuda. So, maricones sonrientes, eat your shit and fuck off. El resto que se quede, pues es a ellos - a ustedes - a quienes escribo. Para que conozcan mi vida tal cual es ahora, con sus literales alzas y bajas, y para que se conozcan ustedes mismos como gente-muy-cercana-a-una-diabética. No es una tarea fácil, y por eso es que estoy realizando esta humilde labor: porque los quiero mucho y quiero que sigan siendo parte de mi universo.

Casi siempre, el problema que genera esta condición (al igual que tantas otras) es el ensimismamiento, la introversión aguda , la sensación de patíbulo y posteriormente, la depresión. Yo, si bien tengo un temperamento melancólico y en variadas ocasiones me muestro introvertida, nunca he padecido depresión (o al menos, no me he enterado.) Lo que sí, casi toda mi vida he pensado que mis problemas, sobre todo los emocionales, no son problema del resto y me los he callado para no ser una molestia**. He guardado eso, y como soy una pequeña dulce esponjita, también he empatizado con las problemáticas del mundo y mis más cercanos, inflándome como un sopapiglobo hasta explotar. No es bueno, no es saludable, y debo detenerme. Mis problemas sí que son los problemas de quienes me aman y me ven diariamente, y más aún si tengo diabetes. Porque la diabetes no me transforma sólo a mí , si no que a toda mi familia, amigos y entorno.

Es por eso que decidí empezar este blog.
Para abrirle las puertas a quienes decidan entrar y quedarse.
Para abrirles la ventana a quienes decidieron quedarse hace tiempo, pero necesitan al igual que yo, una brisa (o un huracán, que sé yo) de aire fresco para asimilarlo todo.
Para que aprendamos juntos, porque para mí también es una dimensión hermosa y desconocida.

Es aquí donde les contaré mis aventuras y desventuras de la forma en que las he contado siempre, con ciertas reminiscencias al surrealismo, dadaísmo, realismo mágico, expresionismo alemán y el clásico aluciernogenismo que me caracteriza. Sumándole, claro está, el factor "hola, soy diabética y quiero llamar su atención."

así que... eso es to-eso es to-eso es todo amigos !
Attenti al lupo !

** Antes de que me acribillen a tomatazos, me refiero a PROBLEMAS, o conflictos, períodos de crisis que deben ser exteriorizados y compartidos por un asunto de salud espiritual y como primer paso hacia la curación. Los pseudo-problemas que postean por las redes sociales me importan un real bledo.